DIOS HA VISITADO A SU PUEBLO. HOMILIA: Con ocasión de la clausura de la visita pastoral a la Foranía de San Isidro Labrador, Sayula de Alemán

Noticiero Arnmultimedios
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Para esta celebración, la  Sagrada liturgia nos regala tres hermosas lecturas,  que han de quedar como la catequesis que Dios quiere que resuene en estas tierras,  e ilumine el camino y la programación pastoral de sus parroquias. 

En las tres lecturas, "la visita de Dios a su Pueblo",  campea como una "sombra divina que cubre a nuestros pueblos", y como una gran luz que nos indica la ruta y la hoja de ruta a seguir.  

La expresión: "Dios ha visitado a su pueblo",  tienen un «sentido especial hoy para nosotros.  En la primera lectura del libro del Génesis, Abraham recibe una visita y la promesa de otra. El salmo es la respuesta de María a la visita del Ángel Gabriel,  y en el evangelio Jesús visita la casa del oficial romano y la casa de Pedro. Sobre esto cuatro reflexiones:

 

1.-PRIMERA REFLEXION: JESUS VISITA A SU PUEBLO  PARA VALORAR LA GRANDEZA DE LA FE. 

Para esto la mejor imagen es la del centurión romano, que se dirige a Jesús para rogarle: “Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Cuando Jesús le contestó: "Voy a curarlo", el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Al oír aquellas palabras, Jesús se admiró y dijo a los que lo seguían: Les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Luego dijo al centurión: Ve, y que suceda como has creído. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento". (Mt.8, 5-13). Jesús nos ha visitado para enseñarnos  a valorar la grandeza y el poder de la fe, que consiste como dice el evangelio,  "en acercarse a Jesús, en pedir por la salud de los demás, en sentirse indigno de que entre en nuestra casa y sobre todo, en creer firmemente en el poder de la Palabra de Dios, es decir en Jesús que Él es la Palabra encarnada".

Cuando esto ocurre Dios visita a su Pueblo. Basta una Palabra para alcanzar la Sanación. En este sentido les exhorto a asumir con "parresía" el desafío que ahora enfrenta la pastoral profética: "O educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con Jesucristo (Kerigma e iniciación cristiana) en invitando a su seguimiento (Catequesis permanente), o no cumpliremos nuestra misión evangelizadora". (DA.287). 

 

2.-SEGUNDA REFLEXION: JESUS VISITA A SU PUEBLO PARA SANAR  A LOS INFECTADOS Y LEVANTAR ENFERMOS.

"Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlos. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades”. (Mt.8, 14-17). 

La visita pastoral nos ha llevado a redescubrir la urgencia de promover la dimensión social de nuestra fe, en todas las estructuras eclesiales y tareas fundamentales de la pastoral. Urge demostrar con obras nuestra fe, urge  testimoniar el Reino de Dios en nuestras realidades históricas. Así la fiebre que es siempre señal de una infección de nuestro cuerpo,  y del cuerpo de la Iglesia desaparecerá, y podremos sentir la mano de Jesús que, como la suegra de Pedro, nos  toma de la mano y nos levanta. En este sentido la visita pastoral ha sido también un tiempo de gracia, para localizar las infecciones y enfermedades que sufre nuestro pueblo,  y sobre todo para asumir  la pastoral social, como la manera concreta de hacer operativa la misericordia, de tocar y de ser tocados por Jesús, de levantarnos y ponernos al servicio de nuestros hermanos. 

 

3.-TERCERA REFLEXION: LA VISITA DEL SEÑOR  A ABRAHAM, UNA VISITA PARA DESCUBRIR QUE  LA HOSPITALIDAD ES SIGNO DE FERTILIDAD.

La manera como Abraham recibe a sus tres visitantes nos revela el modelo de la visita del Señor para dar fertilidad: El Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré, Abraham al ver a sus tres visitantes: "Se dirige hacia ellos, se postró en tierra, reconoce que el Señor ha venido a visitarlo,  hace que traigan agua para lavar los pies,  ofrece pan para recobrar las fuerzas, escoge un ternero y prepara una rica comida…, y permanece de pie junto a ellos bajo el árbol mientras comen.  Éste  modelo de visita penetró tanto la vida de San Benito de Nursia,  que paso a ser parte  de la identidad de  todos sus monasterios. Decía a sus monjes: "Muestren la mayor humildad al saludar a todos los huéspedes que llegan o se van, inclinando la cabeza  o postrando todo el cuerpo en tierra, adorando en ellos a Cristo, que es  quien se recibe. Lleven a orar a los huéspedes que reciben, y luego la priora o el abad, o quien estos mandaren, siéntense con ellos. Léanle al huésped la ley divina para que se edifique, y trátenlo  luego con toda cortesía. En atención al huésped, el abad o la priora no ayunará (a no ser que sea un día de ayuno importante que no pueda  quebrantarse), pero los hermanos continúen ayunando como de costumbre.  El abad o la priora, vierta el agua para lavar las manos de los huéspedes,  y tanto el  abad  o la priora como toda la comunidad laven los pies a los huéspedes. Después de lavarlos, digan este verso: hemos recibido, Señor tu misericordia en medio de tu templo". (Sal 48, 10). La hospitalidad es una forma de dar culto a Dios. Y podríamos decir a mayor hospitalidad, mayor fecundidad.

Esta fue la experiencia de Abraham y Sara. A causa de la “visitación” de Dios sucedió un milagro extraordinario en el vientre de Sara, y lo estéril se convirtió en fructífero. En este sentido les exhorto a recrear la utopía  de la familia y a poblar la Diócesis  de pequeñas comunidades de familias. Les recuerdo los pasos: Establecer el equipo de iniciación cristiana para organice de modo permanente retiros Kerigmáticos, realizar retiros kerigmáticos para las familias, al final del retiro proponer seguir a Jesucristo en pequeñas comunidades de familias, formar las PCF con un promedio de 15 Personas con las personas que acepten, nombrar un coordinador y fijar día y hora de reunión, darles textos  guías para las reuniones semanales, realizar  reuniones  con los coordinadores quincenales o mensuales de acompañamiento,  programar retiros   periódicos de fortalecimiento.

 

4.-CUARTA REFLEXION: UNA NUEVA VISITA PARA VALORAR LOS FRUTOS DE LA PROMESA.

"Dentro de un año volveré sin falta a visitarte por estas fechas. 

Y, para entonces, Sara, tu mujer habrá tenido un hijo"(Gen. 18,1-15).Los visitantes no sólo ratifican la promesa de la descendencia de Abraham, que será tan extensa como las estrellas del cielo y la arena del mar, sino que también le recuerdan el pacto que Dios había establecido con él (Gen. 17:19). Dios expresó claramente las palabras “Volveré a ti” a manera de promesa y cumplió (Gen 21:1). En este sentido, les exhorto a no olvidar que el Señor volverá a visitarlos, les recuerdo que este acontecimiento más que clausura es  la apertura y confirmación  de la misión permanente en esta foranía, y de manera especial, les exhorto a continuar con la actualización de  los Consejos Parroquiales de pastoral, a dar atención y seguimiento al ministerio de  Coordinadores de las comunidades, a los ministros extraordinarios de la comunión, a los Celebradores de la Palabra, a los Catequistas, a los coros, a los grupos, a los movimientos…y todos los que hemos tenido la fortuna de vivir la experiencia de la visita. A todos les invito a soñar  y a esperar dentro de un año la nueva visita del Señor. Espero que para entonces podamos contemplar la sonrisa de los hijos recién nacidos. 

 

CONCLUSIÓN: 

Cuando Dios “visita” las cosas cambian, se tornan diferentes, suceden cosas maravillosas y extraordinarias. Por eso podemos terminar estas reflexiones con las alabanzas de la Virgen María después de recibir la visita del Ángel, y de su visita  a su prima Isabel: " Proclama mi alma  la grandeza del Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava". (Luc.1, 46)

Que Jesucristo el Buen Pastor, San Andrés, la Santísima Virgen del Carmen y todas las  santas y Santos patronos de las parroquias de esta Foranía nos ayudan a profundizar los frutos de la visita pastoral. Que así sea. 

 

+ Mons. Fidencio López Plaza

V obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla

 

1 de julio de 2017. Clausura de las visitas pastorales y administrativas de la Foranía San Isidro Labrador, Sayula de Alemán.

 

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