Homilía: Peregrinación a la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe

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1.-Dice el evangelio, que "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo": "Me da compasión esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen nada para comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen por el camino". (Mt.15,32). San Marcos agrega, que "Se compadeció de ellos pues eran como ovejas sin Pastor". (Mc. 6,34).

La palabra compasión y la palabra misericordia son sinónimos, literalmente quiere decir "padecer juntos", y establece una correlación entre un sentir el sufrimiento ajeno y una acción destinada a remediarlo. En este sentido:

-Es compasivo quien tiene la capacidad de inclinarse ante el hermano que sufre, de mirar con amor al que padece, y de poner el corazón en la miseria y en la desdicha del hermano pobre y necesitado.

-Es compasivo quien se pone con "pasión" en la piel del otro y al lado de otro.”

-Es compasivo quien no puede pasar indiferente ante el sufrimiento humano, porque se trata sencillamente del reconocimiento de nuestra identidad compartida. "Somos cuerpo". Por eso la fuente de la compasión y le misericordia es la consciencia de que todos somos uno, y sólo desde esa consciencia de identidad compartida, podemos dejarnos afectar por lo que ocurre a nuestros hermanos y, desarrollar la capacidad de amar, para vivir donde somos Amor, o mejor aún, en la pura consciencia de ser, donde nos reconocemos uno.

Por eso la compasión, es una palabra que desborda su propio contenido y, trasciende el tiempo y el espacio para introducirlo todo, en el misterio del amor eterno de Dios. (MV.7). Fue la Compasión la que ocasionó lo que llamamos el milagro de la multiplicación de los panes, en el cual aparecen por lo menos tres maneras de solucionar el problema del hambre.

2.-Primera solución: "Despídelos". Los discípulos hacen a Jesús un planteamiento realista y razonable: "Despídelos"… Ya han recibido de Jesús la atención que necesitaban. Ahora, que cada uno se vuelva a su aldea y se compren algo de comer según sus recursos y posibilidades.

Pero ante esto, la reacción de Jesús es sorprendente: No hace falta que se vayan. "Denles ustedes de comer". Jesús no pidió a Dios que solucionara el problema del hambre, sino que se lo pidió a sus discípulos: "Denles ustedes de comer". El hambre es un problema demasiado grave como para desentendernos unos de otros y dejar que cada uno lo resuelva como pueda. No es el momento de separarse sino de unirse más que nunca, para compartir entre todos lo que haya sin excluir a nadie.

3.-Segunda solución: "Comprar pan". "¿Dónde vamos a ir a comprar pan por valor de 200 denarios para darles de comer?". Para quienes miran al hombre bajo el signo de lo económico sea el sistema económico que sea, seguirá siendo imposible la solución al problema del hambre. Por eso el Papa San Juan Pablo II se pregunta: "¿Cómo es posible, que, en nuestro tiempo, hay a quién se muere de hambre; quien esté condenado al analfabetismo; quien carece de la asistencia médica más elemental; quien no tiene techo para cobijarse"…? (NMI. 50). Por eso el papa Francisco nos exhorta: "Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y de la inequidad. Esa economía que mata. No puede ser que no sea noticias que muere de frío un anciano en situación de calle y que si lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad…" (EG.53).

4.-Tercera solución: "Compartir" los "Cinco panes y dos peces".

Para Jesús la solución al problema del hambre está llena de simplicidad; consiste sencillamente en compartir lo que cada uno tiene. Nadie es tan pobre que no tenga algo para compartir, aunque sea poco y desproporcionado con la magnitud del problema, como los cinco panes y los dos pescados.

La pobreza sociológica del san Lucas, es un mal que hay que combatir, porque es hija de la injusticia y la opresión; en cambio la pobreza evangélica del habla San Mateo, se refiere más bien a las actitudes básicas que se requieren para situarse frente a la realidad y construir la casa sobre la roca. En el primer caso, san Lucas subraya que Jesús se pone del lado de quienes sufren, ofreciéndoles la cercanía de Dios y una promesa de salida de su situación dolorosa. En este segundo caso, san Mateo indica el modo de ver, de pensar de actuar y de celebrar de quienes se deciden a salir de las apariencias de felicidad y asumen el camino de la confianza en Dios que sabe lo que a sus hijos les hace falta; el camino de la austeridad para no estar apegados a las cosas; y el camino de la solidaridad para aprender a compartir lo que se tiene como la mejor forma de poseer los bienes.

 

-"Entonces les mandó que los sentaran en grupos".

La solución que se busque tiene que ser participativa y compartida.

-"Y él tomó los cinco panes y los dos pescados y levantando los ojos al cielo pronunció la bendición".

Sólo cuando reconocemos que nuestros bienes son regalo del Padre a la humanidad, somos capaces de ponerlos al servicio de los hermanos. La vida no se nos ha dado para hacer dinero si no para hacernos hermanos.

“partió los panes y los iba dando a los discípulos para que los repartieran".

Esta es la solución y la lección suprema: es partiendo, repartiendo la vida y los bienes como se soluciona el problema del hambre. Todo esto quedaría después y es ahora, como el sacramento de la comunión y de la solidaridad en la Santa Eucaristía.

 

-"Todos comieron hasta saciarse".

"Y recogieron 12 canastos de lo que sobró". El signo de compartir los panes y los pescados fue pleno. "Se recogieron 12 canastos". 12 canastos, significa que cuando se comparte, se soluciona el problema universal del hambre y sobra. En fin, se trata pues de asumir el proyecto de las Bienaventuranzas como el camino de la felicidad verdadera y duradera (Mt.5,1-11). Sin caridad y sin solidaridad, habrá siempre cuestiones que nunca se solucionarán y sin la fe demostrada con obras la comunidad de Jesús es pura ficción. La nota más característica de los cristianos católicos no es el ayuno sino la comida. Jesús comparó el Reino de los cielos a un banquete de bodas en el que la comida es abundante, es exquisita y es gratis…Y aún más, nos dejó la Santa Eucaristía como su memorial.

5.-San Juan ubica este evangelio en un contexto eucarístico, y presenta a Jesús como el Pan verdadero que alimenta a todas las multitudes hambrientas. Él es Pan verdadero porque es "Pan de Vida" (1n 6, 35.48) "Pan Vivo" (in 6, 51). Es verdadero Pan para los que se alimentan de la fe en Él (.1n 6, 35), y es verdadero Pan para quienes lo reciben en la Eucaristía (.In 6, 55-56). El pan amasado por los hombres no puede dar la vida eterna, como tampoco pudo darla el maná, que era sólo un pan milagroso (.1n 6, 49. 58). Jesucristo en la Eucaristía es el Pan vivo y verdadero porque es el único que puede dar la vida eterna a todos los que se alimentan de Él (Jn 6, 58).

El mensaje del evangelio de hoy, es la Palabra que Jesús nos dedica y quiere que nos llevemos bien grabada en el corazón, para ponerle vida a la dimensión social de la fe en nuestra Diócesis. Cada vez que se comparte el pan, se comparte la vida y se hace presente a Dios que es Vida-Amor. No hay otra manera de identificarnos con Dios y de acercar a Dios a los demás. La Eucaristía es memoria de esta actitud de Jesús que se partió y repartió. "Tomen y coman todos". Al partirse y repartirse, hizo presente a Dios que es don total. El pan que verdaderamente alimenta, no es el pan que se come, sino el pan que se da. "Hagan esto en memoria mía".

¡Madrecita!, iGuadalupana nuestra! recibe en el hueco de tus manos nuestros miedos y nuestras penas… ¡Consuélanos! guarda también allí nuestros ideales y nuestros sueños ¡Anímanos! Necesitamos redescubrir que la fe es antorcha en el camino y mano que nos levanta; ayúdanos a crecer como testigos de la esperanza que no defrauda y alimentar la utopía del Padre del Reino; enséñanos a amar como tú, y a demostrarlo con nuestra caridad y nuestra solidaridad. Enséñanos a que aprendamos la lección: "Denles ustedes de comer". Qué así sea.

 

+ Mons. Fidencio López Plaza

V Obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla

 

(Video de la santa misa)

 

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