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Cultura

Hace 500 años llego el primer sacerdote a México

 

 

Jueves, 16 de marzo de 2017

SIAME

 

Formaba parte de la expedición de Francisco Hernández, y es muy probable que celebrara misas e impartiera los sacramentos entre los españoles que lo acompañaban.

 

Este mes de marzo se conmemoran los 500 años de la llegada a México del primer sacerdote a nuestro país, se trata del P. Alonso González, quien venía en la expedición de Francisco Hernández de Córdoba, misma que llegó a Cabo Catoche y pisó suelo de la península de Yucatán el 5 de marzo de 1517. 

Se puede decir que, a partir de ese momento, comenzó un lento proceso de inculturación. También se puede hablar de los inicios del cristianismo en tierras mexicanas, porque es de suponer que este sacerdote celebró misas, confesó e dio la Comunión a los españoles que lo acompañaban, aunque no hay documentos que certifique esto. 

Aunque de momento los españoles pensaban que se trataba de una isla más en El Caribe, la expedición recorrió la costa de Campeche y Champotón, y luego fue hasta La Florida; hubo una gran pérdida de soldados que resultaron muertos o heridos, porque a lo largo de todo el trayecto tuvieron enfrentamientos continuos con los indios. 

Bernal Díaz del Castillo, quien fue un testigo presencial de dichos sucesos, dejó testimonio por escrito de aquellas experiencias en los cinco primeros capítulos de su Historia de la Conquista de la Nueva España.

Cuando en España se supo del descubrimiento de estas tierras, el Rey Carlos V pidió al Papa León X (1475-1521) la erección de un obispado en Yucatán, a lo que accedió con la bula Sacri Apostolatus Ministerio, del 24 de enero de 1518, e incluso, en 1519 fue designado como obispo el religioso dominico fray Julián Garcés (1452-1547), pero la creación de este obispado quedó sin efecto porque los españoles no fundaron ninguna ciudad en la península. 

Para 1518, otro expedicionario: Juan de Grijalva, sobrino del Gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, volvió a explorar el litoral de Yucatán y llevó consigo al clérigo sevillano Juan Díaz, natural de Sevilla, quien escribió un diario de la expedición; en Cozumel, ofició la primera Misa en tierras mexicanas, el 6 de mayo, y de la cual ya consta por escrito. La expedición recorrió Champotón, Boca de Términos y en los ríos Grijalva, Tonalá, Coatzacoalcos, Papaloapan y Banderas; así como San Juan de Ulúa, Tuxpan y Cabo Rojo; finalmente, regresó a Cuba el 23 de octubre de ese mismo año. 

En estos primeros viajes, los españoles comenzaron a dar nombres españolizados, y algunos de ellos cristianos, a los lugares por donde pasaban.

Con la llegada de Hernán Cortés a México, en 1519, continuarán las conmemoraciones de los 500 años de otros importantes eventos, entre ellos, los primeros bautismos, que debieron ocurrir en Tabasco poco después del 15 de marzo de 1519, cuando “caciques y principales” obsequiaron a los españoles a 20 mujeres, entre ellas, a La Malinche, que adoptó el nombre de Marina luego que se hizo cristiana. 

Bernal Díaz del Castillo comenta que fue: “Jerónimo de Aguilar quien predicó a las 20 indias… y luego se bautizaron… más éstas fueron las primeras cristianas que hubo en la Nueva España”.

Luego del 21 de abril de 1519, en Zempoala, que era tierra totonaca, donde Cortés haría sus primeras alianzas militares, el llamado “Cacique Gordo” les regaló ocho indias más “para volverlas cristianas”, y como dice Fray Bernardino de Sahagún: “A la hija de Cuesco, que era un gran cacique, se le puso Francisca”, de modo que estos nombres fueron los primeros que registra la Iglesia en México.

Más tarde hubo otros bautismos, entre los que destacan los cuatro caciques de Tlaxcala, pero la mayor parte de aquellos primeros bautismos eran sólo un signo de alianza política y militar con los españoles. 

Cuando los cuatro caciques de Tlaxcala fueron bautizados, Bernal Díaz del Castillo platica que “Cortés les abrazó con mucho amor y les dio gracias por ello, especialmente a  Xicotenga, y luego procuró que se volviese cristiano, y el buen viejo Xicotenga, de buena voluntad, dijo que lo quería ser, y con la mayor fiesta que en aquella sazón se pudo hacer en Tlaxcala le bautizó el padre de la Merced y le puso por nombre don Lorenzo de Vargas.” 

Cada uno de los sacramentos de la Iglesia se fueron impartiendo conforme llegaron los tres primeros predicadores a México, que se instalaron en Texcoco: Fray Pedro de Gante, Juan De Ayora, y Juan Fray Juan de Tecto, en 1523; y un año después, llegaron los primeros 12 franciscanos, encabezados por Fray Martín de Valencia, quienes fundaron las primeras cuatro provincias eclesiásticas de México y comenzaron un programa de evangelización.

 

 

Fuente: http://www.siame.mx/