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FAMILIA

Tips para alimentar el alma de tu familia

 

 

 

Sábado, 22 de julio de 2017

SIAME

Recordemos que crecer en familia es crecer en comunidad, y por lo tanto, crecer como sociedad.

En el artículo anterior tratábamos sobre la importancia de alimentar el cuerpo, pero también el alma de nuestra familia. Recordemos que crecer en familia es crecer en comunidad, y por lo tanto, crecer como sociedad. Actualmente es un reto encontrar un espacio para que nuestra familia se reúna. Sin embargo, podemos buscar soluciones creativas a esta realidad. 

Primero. ¿Es posible alimentar el cuerpo y el alma de los miembros de la familia en la vida cotidiana? Sí. Un ejemplo es la familia de santa Teresa del Niño Jesús. Sus padres, san Luis Martín y santa Celia Guérin nos enseñaron que es posible vivir esto en la vida familiar. Este matrimonio, cuya fiesta se celebra este mes, se esforzó por construir un ambiente de fe y amor, viviendo etapas muy difíciles, pero también de mucha alegría. Tuvieron nueve hijos, de los cuales sólo cinco llegaron a edad adulta. Y su hija más pequeña, también conocida como santa Teresa de Lisieux, es hoy Doctora de la Iglesia y patrona de las misiones. 

Segundo. Una excelente receta para vivir la fe en familia a la hora de los alimentos es: meditar un tema por semana. Santa Teresita decía: “Saben muy bien que nuestro Señor no mira tanto la grandeza de nuestras acciones, ni siquiera la dificultad, sino el amor con que las hacemos.” Cada domingo, día que especialmente dedicamos a la familia, pueden reflexionar sobre cómo hacer las pequeñas cosas con amor.

Pueden continuar con una oración que rece papá o mamá sobre este tema, y después bendecir los alimentos. Enseguida, durante la comida pueden platicar sobre cómo cada miembro de la familia va a vivir esto. Pueden ser acciones concretas o algún propósito personal. Este ejercicio nos ayudará a crecer y a ser más felices.

Reflexionando sobre la vida de santa Teresita podemos aprender que el amor es la vía segura que lleva a toda alma a Dios. Ustedes, como padres, pueden invitar a sus hijos a que compartan sus pensamientos. Por ejemplo: ¿qué acciones puedo hacer para agradar más a Dios y amar a mi familia?, ¿cómo puedo poner mmi corazón en todo lo que haga?, ¿cómo puedo ser un mejor hijo, hija, esposo o esposa?, ¿cómo puedo imitar a Cristo?, ¿qué haría Cristo en ciertas dificultades de mi vida?, ¿Por qué Dios nos pide hacer todo con amor?

También, durante la semana, pueden ayudar a lavar los platos, poner o recoger la mesa, despertarse cinco minutos antes, sacar la basura, ayudar a cocinar los alimentos, etc. Pueden rezar cuando empieza el día pidiéndole a Dios que abra su corazón a Su amor para aprender a amar, y más tarde platicar sobre algo que vivieron en la escuela o el trabajo, donde aplicaron lo que aprendieron el domingo. 

De esta manera, cada semana pueden meditar sobre las enseñanzas de la Iglesia. Por ejemplo: los Diez Mandamientos, las bienaventuranzas, los sacramentos, la oración, la Santísima Trinidad, las virtudes, etc. Por otro lado, existen muchos modelos a seguir en los santos, como aprender sobre la confianza en Dios en la vida san Agustín, sobre el perdón en la vida de santa María Goretti, sobre la paciencia en la vida de santa Mónica, sobre el amor con santa Madre Teresa de Calcuta, y muchos más. 

Por último, los invito a reflexionar sobre el pasaje bíblico de las Bodas de Caná, donde Jesús, animado por la Virgen María, transforma en vino el agua que había en las tinajas de piedra. Este evento traducido a nuestra realidad puede significar pedirle a Dios que bendiga nuestras vidas y las transforme en cada celebración de vida y amor, es decir, cada vez que nuestra familia se reúne. Cristo es la mejor garantía de que nuestra familia permanecerá unida si nosotros permanecemos unidos a Él.

 

 

Fuente: http://www.siame.mx/