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HOMIILIA: APERTURA DEL "XVI ENCUENTRO NACIONAL DE CATEQUESIS INDÍGENA Y CAMPESINA"

 

 

"SEÑOR VEN A CURAR A MI MUCHACHITO ANTES DE QUE MUERA".

 

Hermanos sacerdotes y diáconos

Hermanas y hermanos de vida consagrada

Hermanos catequistas indígenas y campesinos de México

Hermanas y hermanos todos que nuestra fe católica.

 

Por gracias de Dios, después de un largo camino ya estamos en la casa materna, nuestra Madre la Santísima del Virgen del Carmen, les recibe con el canto que a ella le sale muy bien: "Proclama mi alma la grandeza del Señor”.       Por gracia de Dios estamos en el Santuario que los indígenas y campesinos han conquistado y reconocen como tierra sagrada aquí, de generación en generación nace y renace la alegría… la fe, y la esperanza del pueblo, que como la fe del funcionario del que hoy nos habla el evangelio, pasa del milagro, a la obediencia, y de la obediencia al seguimiento de Jesús.

Sean pues bienvenidos, nuestra madre nos ofrece sus brazos, quiere mimarnos, y Jesucristo Nuestro Señor, nos ofrece la Palabra que quiere iluminarnos en este XVI Encuentro Nacional de catequistas Y campesinos indígenas. Sobre esto dos reflexiones: La primera sobre el muchachito enfermo, y la segunda sobre el funcionario, un gran padre y un gran catequista.

1.- PRIMERA REFLEXION: SOBRE EL MUCHACHITO ENFERMO.

Todos los comentarios que he encontrado sobre este evangelio, fijan su atención en la fe y la evolución de la fe del funcionario. Efectivamente, el camino de Cafarnaum a Galilea y luego de Galilea a Cafarnaúm de la mano del funcionario, es una catequesis magistral sobre la fe.

Sobre el muchachito, solo sabemos que se estaba muriendo, que tenía fiebre; que se que su papá recorrió un largo camino para suplicarle a Jesús: “Señor ven a curar a mi muchachito antes de que se muera", que Jesús le contestó; "Vete, tu hijo ya está sano; y que cuando regreso a su casa sus criados salieron al encuentro para decirle que efectivamente su hijo ya estaba sano.

Mi interés por el muchachito está motivado por el objetivo de este XVI Encuentro Nacional de Catequistas Indígenas y Campesinos. Pues hemos venido desde muy lejos, para reconocer ante la mirada de la santísima Virgen del Carmen por lo menos tres cosas:

- Primero, reconocer que los Adolescentes y Jóvenes son la riqueza, la alegría y la esperanza de la  sociedad y de la Iglesia para transformar la vida y la realidad. Pues "Un joven sin alegría y sin esperanza no es un joven autentico, sino un hombre envejecido antes de tiempo." Decía Juan Pablo II.

- Segundo, reconocer que precisamente por eso, hay quienes están  interesados en que los jóvenes y adolescentes estén enfermos y mueran. La fiebre, dicen los médicos, que siempre será señal de una infección producida por un virus, y aunque el cuerpo se defiende contra el enemigo intruso, y trata de hacerlo inofensivo, a menudo es consumido por la fiebre y muere. Hoy, tenemos que reconocerlo, hay muchos virus que están enfermando y matando a muchos adolescentes y jóvenes.

- Tercero, reconocer que el diablo no quiere que los jóvenes y adolescentes crezcan en los brazos de su madre, porque él sabe, que de ser así, crecerán fuertes y serán capaces de hacer mucho bien a la Iglesia y a la sociedad. Todos esperamos el milagro “Vete, tu hijo ya está sano”.

 

2. SEGUNDA REFLEXION: SOBRE EL FUNCIONARIO, UN GRAN PADRE Y UN GRAN CATEQUISTA.

El funcionario como un buen padre y un gran catequista nos enseña, a pasar de la fe basada en milagros, a la fe basada en obediencia, y de la fe basada en obediencia a la fe basada en confianza. 

1.- La fe basada en los milagros: El funcionario del rey insistió “Señor, ven a curar a mi muchachito antes de que muera”. 

Este hombre tenía la esperanza de que Jesús realizara un milagro a favor de su hijo gravemente enfermo, para él, eso bastaría para creer. Necesitaba ver para creer. Sin embargo, su fe estaba a punto de pasar de una fe basada en milagros a una fe basada en la palabra de Jesús, Él le mostraría el camino a seguir.

2.- La basada en la palabra: Jesús le contestó “vete tu hijo ya está sano”.

Ante esta Palabra de Jesús, el funcionario inmediatamente obedeció, pasando así al siguiente nivel de fe que es la fe basada en la obediencia de su palabra. Esto no fue algo fácil. Tener que regresar creyendo que Jesús había cumplido su palabra, tuvo que haber sido un verdadero desafío, pues durante su recorrido de regreso a casa de un día de viaje, las dudas tuvieron que haberlo asaltado.

Aquí está el principio de de la catequesis: si queremos evolucionar en nuestra fe, tenemos que comenzar a creer en su palabra. Aquel hombre creyó que solo ´por la palabra de Jesús su hijo ya había sido sanado, y regreso a su hogar.

  3.-La fe basada en la confianza: Los criados le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo ya estaba sano.

Esta es la fe perfecta, una basada en la confianza en la persona de Jesús. Una fe se vuelve contagiosa a tal punto que su testimonio es capaz de convertir a otros. Al final dice el evangelio, y “creyó él con toda su familia”.

Esto es lo que esperamos como fruto de este encuentro, queremos escuchar a Jesús que nos dice como al funcionario, el gran pedagogo y el gran catequista: “Vete tu hijo está sano”.

 

+ Mons. Fidencio López Plaza

 

  

 

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