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Encuentro Sacerdotal "Pre-Pascua 2018"

 

 

LA CENA EN BETANIA: PREAMBULO DE CENA PASCUAL

 

Martes  27 de Marzo de 2018

 

Homilía:

Así como la cena de Betania seis días antes de la pascua era signo de lo incompleto y de alguna manera el anuncio del séptimo, es decir la plenitud; así ahora nosotros hermanos sacerdotes, hemos sido invitados a celebrar esta cena pre-pascual, que el miércoles 28, en la Santa Catedral llegará a su plenitud. Les invito a vivir con intensidad este encuentro sacerdotal, en el que tendremos la oportunidad de vivir la reconciliación y la comunión, de pacificar nuestro corazón, de cenar juntos y de prepararnos así a renovar la alegría y la belleza de ser sacerdotes.


1.- La Cena de Betania (Juan 12, 1-11)

Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: « ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?» Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis». Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.

2.- Los tres amigos.

Los tres amigos de Jesús simbólicamente anuncian lo que ofrece Jesús con su presencia: servicio, vida y el aroma del amor. La cena es servida por Marta y Lázaro se sienta a la mesa.  Lázaro representa a la vida que se alimenta en la mesa del Señor Jesús, Marta el servicio indispensable para que la mesa ofrezca los alimentos que dan vida, y María representa el perfume que desprenden los pies del mensajero de buenas noticias: la vida vencerá a la muerte (Jn. 12, 1-11).

3.- Los pobres.

Judas no entiende lo que está viendo, se queda en la mirada material que solo ve el costo del perfume. Su interés es el dinero. Jesús interviene retomando el simbolismo de la preparación para la muerte que se acerca, resaltando la importancia de la encarnación, del hijo de Dios y de su obra de redención. "A los pobres los tendrán siempre con ustedes”, porque la Encarnación y la Redención” son un proyecto para dar vida a quien la necesita. La categoría de pobres la abre Jesús a todo tipo de pobreza, entendida como carencia de vida. Jesús considera a los pobres como destinatarios de la misión y llamados a formar parte de su comunidad. Todo tipo de pobre es bienvenido a ella para recibir vida, y “vida en abundancia”.

San Juan en la primera parte de su Evangelio, muestra a Jesús interesado por los pobres sin llamarlos directamente con ese adjetivo. Jesús se encontrará en Caná con quienes no les alcanza el vino para su fiesta, con Nicodemo que quiere conocer al verdadero Dios, con la Samaritana que vive en la ruina sin conocer la verdadera vida; Jesús escucha al padre que, angustiado por su hijo a punto de morir,  le hace descubrir la fuerza de la Palabra. Se acerca el paralitico que marginados por todos está postrado y Jesús lo levanta, da de comer a la multitud hambrienta, pero rechaza su ceguera de querer un Rey que satisfaga su hambre material, por eso se ofrece como el Pan de la Vida. A la adúltera destinada a la muerte, Jesús la perdona y la salva, al ciego de nacimiento que todo el mundo veía como castigado por Dios le concede la vista, a Lázaro que murió lo resucita. Estos son los pobres que atendió Jesús y a todos les ofreció y regaló vida.

La pobreza es la carencia de vida, que no resuelve el dinero. La unción de Jesús y el aroma de sus pies de mensajero de buenas noticias, ofrece el camino del amor, el camino del encuentro con Dios, que te exige descubrir al otro como tu hermano, con quien hay que compartir la vida y formar la comunidad de los discípulos de Cristo.

4.- La multitud.

La multitud sin embargo, movida por la curiosidad le interesa constatar un milagro. No descubre el mensaje de fondo: Jesús vence a la muerte y abre el camino de la vida para todos los pobres, que son los hombres que transitan sin saber a qué están llamados y sin conocer al que puede conducirlos a la vida y “vida en la abundancia”.

La multitud curiosa provoca en cambio desatar el celo y la envidia en las autoridades, ante la deserción y la posible pérdida de súbditos, provocada por el milagro de Jesús de volver a la vida a Lázaro.

5.- Para meditar.

Al sentarnos a le mesa con Jesús para celebrar lo Pascua, ¿hay quien sirve como Marta, quien dé testimonio como Lázaro, y quien unge los pies de Cristo en la persona del prójimo que necesita vida, en vida en mi parroquia?

¿Descubro el encuentro sacerdotal y lo vida de comunidad, como indispensables para ofrecer vida?

¿Cómo centro mi preocupación, atención y servicio los pobres en mi parroquia?

 

+ Mons. Fidencio López Plaza

V Obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.

 
 
 
 
 

 

 
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