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MISA CRISMAL 2018 - DIÓCESIS DE SAN ANDRÉS TUXTLA

 

 

San Andrés Tuxtla, Ver.

28 de marzo de 2018.

CODIPACS/SAT.

La diócesis de San Andrés Tuxtla,  que preside Mons. Fidencio López Plaza, celebró la tradicional Misa Crismal, que como cada año se realiza con la finalidad de la renovación de las promesas sacerdotales, la consagración de los Santos Óleos que serán utilizados para la confección de los sacramentos. Esta eucaristía tiene como peculiaridad la presencia de los sacerdotes, diáconos, religiosas y seminaristas de toda la diócesis.

En punto de  las 11:00 a.m., el Señor Obispo acompañado por el presbiterio de la diócesis inició la santa misa, donde cientos de feligreses se dieron cita en la Santa Madre Iglesia Catedral de san José y San Andrés Apóstol.

Destacó la presencia de los laicos representantes de cada comunidad parroquial, quienes llevaran los Santos Óleos a sus respectivas comunidades. A su llegada serán recibidos en cada parroquia, donde a través de la santa eucaristía sus feligreses celebran por la presencia de la renovación de los Santos Óleos.

La acentuación para este año 2018, es la proyección de una Pastoral Social que impulse la dignidad y el desarrollo social de nuestras comunidades. El reto que presenta la Pastoral del V Plan Diocesano, que se está realizando a través de la vicaria de pastoral, visualiza el arco de la vida desde la infancia, la adolescencia, la juventud y la familia. Se pretende dar un impacto trascendental desde la familia, proyectando justicia, caridad y paz.

La liturgia eucarística tiene un tinte festivo donde los sacerdotes portan el ornamento propio de este día, los diáconos con hermosas dalmáticas acompañan al obispo.

La institución de la eucaristía, el mandamiento del amor, el sacerdocio, son las tres columnas que conlleva la Misa Crismal, de ahí la importancia sagrada de los Santos Oleos, que sirven para la santificación del pueblo.

Con los santos oleos el sacerdote promueve y profundiza el encuentro con Cristo. Cabe resaltar que no es un aceite normal, ya que es preparado propiamente para la actividad sacramentaria, distinguido de aquellos aceites que la devoción popular llama “aceite bendito”, no es lo mismo, estos aceites son oleos perfumados.

¿Cuáles son?

Santo Crisma: se utiliza en el sacramento del bautismo y de la confirmación, así como también en el sacramento de la ordenación de los obispos y sacerdotes.

Óleo de los catecúmenos: con él se preparan y disponen para el bautismo los propios catecúmenos.

Óleo de los enfermos: tiene la característica de preparar al cristiano para ser ungido por Cristo, para la sanación espiritual o la restitución de la salud física, según sea el caso.

 

¿Porque se celebra la Misa Crismal el Miércoles Santo?

Cabe recordar que la santa Misa Crismal anteriormente era celebrada en día jueves conmemorando al “Jueves Sacerdotal”, donde destacaba la institución del mandamiento del amor, la institución de la eucaristía y la institución del sacerdocio; por tal razón se hacía la renovación de las promesas sacerdotales, la obediencia al Señor Obispo, pero debido a la distancia, aunado al mal estado en el que se encuentran las carreteras, el tiempo y los compromisos que realizan en cada parroquia pone en situaciones de conflicto a los párrocos; por tal razón la pastoral diocesana tomo la decisión de traspasar la fiesta de la Misa Crismal al Miércoles Santo, para que los sacerdotes tuvieran tiempo de convivir en un momento de encuentro, además para celebrar con calma y con su pueblo fortalecer la unión de la diócesis, y renovar esta alianza en la obediencia con el obispo .

HOMILIA: LA EUCARISTÍA, SECRETO DE JESÚS PARA FORMAR CRISTIANOS Y SACERDOTES DISCÍPULOS MISIONEROS. 

 

1. Les saludo en nombre de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y Buen Pastor.

  • Saludo con afecto paternal a todos ustedes hermanas y hermanos fieles laicos, representantes de todas las parroquias de la diócesis y miembros de nuestra Iglesia católica. En ustedes Cristo ha querido perpetuar su sacerdocio único.
  • Saludo a mis hermanos Diáconos, les invito a renovar la alegría de servir para que resplandezca en ustedes el verdadero poder que es el servicio.
  • Saludo con gran admiración a las hermanas de vida consagrada, les invito a renovar su fascinación por Jesucristo Eucaristía, y su oración por los sacerdotes y por nuestra diócesis.
  • Saludo a los seminaristas de nuestras tres casas de formación, les invito a redescubrir el gozo de vivir siempre como discípulos con el constante anhelo de configurarse con Cristo el Buen Pastor.

  • Saludo con la emoción propia del Jueves Santo, a mis queridos sacerdotes.  Les invito a contemplar llenos de estupor a Jesucristo rodeado de sus sacerdotes, en aquel luminoso Cenáculo, a darle gracias por el don de la Santa Eucaristía y de nuestro sacerdocio, que hace posible obedeciendo el mandato del Señor (EE 7.)
  • Les invitó a dar gracias a Dios por nuestra historia sacerdotal, por nuestro origen en todo el sentido de la palabra, por el día y el lugar donde fuimos ordenados sacerdotes, por los rostros y los nombres de los pueblos y de las personas con las que hemos compartido la alegría de ser sacerdotes, en fin les invitó a dar gracias a Dios, porque Cristo no sólo nos ha comunicado la dignidad del sacerdocio bautismal, sino que con especial predilección y mediante la imposición de las manos nos ha elegido y nos ha hecho participes de su ministerio de salvación"(Cfr. prefacio de la Misa Crismal).

2.- Hemos sido ungidos para evangelizar.

Gracias a la unción Bautismal todos los cristianos, y nosotros gracias al don del sacerdocio ministerial, todos los días podemos decir «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor >> (Lc. 4,18). Gracias a este don, todos los días podemos decir: “Tomen y coman todos, porque este es mi cuerpo que será entregado por ustedes, hagan esto en memoria mía”… Gracias a este don, todos los días podemos decir «Hoy se cumple esta Escritura que acaban de escuchar>> Gracias a este don, así como el Espíritu de Dios está en Jesús enviándolo a los pobres, a los necesitados, oprimidos y humillados, así también en esta dirección hemos de trabajar sus seguidores. Esta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana.  Los últimos han de ser los primeros en conocer esa vida más digna, liberada y dichosa que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos y sus hijas.

No lo hemos de olvidar, la << opción por los pobres>> no es un invento de unos teólogos del siglo XX, ni una moda puesta en circulación después del Vaticano II. Es la opción del Espíritu de Dios que anima la vida entera de Jesús, y que a sus seguidores hemos de  introducir en la historia humana. Lo decía Pablo VI, es un deber de la Iglesia << ayudar a que nazca la liberación…. y hacer que sea total>>.

3.- En la Eucaristía está el secreto de Jesús para formar cristianos y sacerdotes Discípulos Misioneros

Efectivamente, en la última cena nos encontramos con el ministerio más grande de nuestra fe como dice la Santa “SacrosantumConcilium” con el misterio que es culmen, fuente escuela y camino de Jesús para formar y transformar en discípulos de Jesús (Mt. 26, 26). Dice el evangelio: “Él mismo la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y coman todos porque este es mi cuerpo qué será entregado por ustedes… hagan esto en memoria mía”.

Dicho proceso de formación contiene siete pasos, cuatro gestos y tres palabras. Veamos (Mt. 26,16. Mc. 14, 22.  Lc. 22,19)

1) Primer paso: “Jesús tomó el pan en sus manos”. Las manos de Jesús son el molde donde se forma el cristiano y el sacerdote discípulo misionero. Lo primero que el Señor hace es, tomarnos en sus manos, y ahí se forja el discípulo, como el barro en las manos del alfarero. Dice Jeremías: “El Señor me dirigió estas palabras “baja enseguida a la casa del alfarero, allí te comunicará mi palabra.  Bajé- dice Jeremías-  a la Casa del Alfarero y lo encontré trabajando en el torno. Si se estropeaba la vasija que estaba haciendo mientras moldeaba la arcilla en sus manos volvía hacer otra a su gusto. Por eso al final de este primer paso tendríamos que llegar a decir como San Pablo: ¿Qué debo hacer Señor? y el Señor le respondió: “Levántate y vete a Damasco, ahí te diré lo que tienes que hacer” (Hch. 22,10).

2) Segundo paso: "Lo bendijo". (La palabra forma la identidad del discípulo). La bendición se refiere al pan pero también se refiere a Dios, porque el discípulo se forma a los pies del maestro. La palabra forma la identidad del discípulo. La palabra de Dios lo configura como discípulo para dar gracias y bendecir a Dios, pero también para ser una bendición para con los demás. Así dijo Jesús a los que habían creído en Él: "Si se mantienen fieles a mi palabra serán verdaderamente discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn. 8, 31)...Así la vida del discípulo se convierte en una alabanza.

3) Tercer paso: "Lo partió". El maestro como el escultor, nos quita lo que nos sobra, para que tengamos pureza de intención, y hacer las cosas por una sola motivación sin segundas intenciones ni disfraces farisaicos, la única motivación del discípulo es el Reino de Dios. El gesto de "partir el pan", tenía un significado sacrificial que se consumaba entre Jesús y el Padre. Por eso Jesús no solamente se repartía, ni se desmigajaba en infinidad de pedazos, sino que se inmolaba como ofrenda agradable al Padre. Lo que Jesús da a comer a sus discípulos es el pan de su obediencia y de su amor por el Padre. Por eso, si nuestra ofrenda es verdadera, necesariamente al terminar la misa tenemos que realizar lo que hemos dicho: ofrecer a los hermanos nuestro cuerpo, nuestro tiempo, nuestras energías, nuestra atención, nuestro afecto; en palabra, nuestra vida.  Es necesario dejarnos comer por los demás y permitir que nos desmigajen, como decía un conocido, maestro de espiritualidad: "Por la mañana, en la misa, yo soy el sacerdote y Jesús es la víctima, durante la jornada, Jesús es el sacerdote y yo soy la víctima- (el P. Olivaint). Del mismo modo que Jesús sigue siendo uno en la fracción del pan, así también una vida gastada por los demás, es unitaria, no es dispersa, y aquello que la hace unitaria es el hecho de ser eucaristía.  No podemos separar la eucaristía de la vida, porque la vida, la jornada diaria de un sacerdote debe ser eucaristía, ofrenda, donación, acción de gracias.

4) Cuarto paso: "Lo repartió". (La fecundidad del discípulo). El pan partido es repartido, y entre más partido es más repartido. Por eso el discípulo entre más partido y repartido, es más fecundo. Dios no ve lo que damos, sino con cuánto nos quedamos. Todos tenemos que aprender el gozo de despojamos hasta estar disponibles a "entregar al hijo de la promesa", como Abraham. Cuando se tiene la experiencia de avanzar en el camino del discipulado, llega el día en que Dios pide al hijo de la promesa, y mientras no estemos dispuestos a entregarlo, no le pertenecemos 100% al Señor.

5) Quinto paso: "Dijo: esto es mi cuerpo" (unidad en la diversidad). Así como el pan es transformado en Cristo, así el discípulo es transformado día tras día en Cristo. Dice San Pablo “más todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos, así es como actúa el Señor,  que es Espíritu (2Cor.3, 18).

6) Sexto, paso: "Coman todos de Él". (La disponibilidad del discípulo). El siguiente paso en la formación de discípulos, es cuando el discípulo que se ha entregado a Jesús, se entrega los demás. El pan es para ser comido, el discípulo no vive para sí, si no para dar su vida por los demás. No se aprovecha de ellos, al contrario es comido por los ellos.

7) Séptimo paso: "Hagan esto en memoria mía" (Formar otros discípulos).

La Santa Eucaristía, como vientre donde nacen y camino donde se forman y se transforman los cristianos y sacerdotes, como discípulos misioneros de Jesús, es también la misión que Jesús nos encomienda. Hay que repetir el proceso que Jesús nos enseñó para extender el reino de Dios en el tiempo y en el espacio: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes" (Mt.28, 19). "Como el Padre me ha enviado así los envió yo” (Jn.20, 21). No basta con ser discípulo, hay que formar otros. El verdadero discípulo es el que hace discípulos, pero para que la cadena no se rompa, hay que formar formadores de discípulos y comunidades de discípulos que sean levadura que fermente toda la masa.

Que el Señor San José y la Santísima Virgen nos sigan formando a la manera de Jesús el Buen Pastor: Ungidos y enviados a evangelizar a los pobres, y de Jesús Eucaristía, para entregar el cuerpo y sacrificarnos por nuestros hermanos.  Que así sea.

 

+ Mons. Fidencio López Plaza

V Obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.

 

 

Vea la galería de imágenes en el siguiente enlace:  Misa Crismal 2018

 

 

 

 

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