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HOMILÍA: POSADA SACERDOTAL 2018

 

 

POSADA SACERDOTAL 2018

Catemaco, Ver.

14 de del año 2018. CODIPACS/SAT

 

Homilía:

 

Hermanos Sacerdotes, Diáconos y Seminaristas. Sean bienvenidos a nuestra Posada Sacerdotal 2018 La liturgia de este día nos pone como telón de fondo de nuestra posada sacerdotal, el Evangelio de San Mateo 11,16-19, que podríamos dividir en tres partes: Una pregunta, una parábola y una conclusión.

1. Primero, una pregunta: «¿Con quién compararé a esta generación?» Una manera de responder a esta pregunta podría ser aplicándola de inmediato a las parroquias que en la que cada uno de nosotros servimos. Estoy seguro que todos tenemos rostros, nombres, grupos y situaciones concretas a las que podríamos aplicar esta pregunta:

¿Con quién comparar esta generación? Pero ocurre que Dios nos ha convocado a esta posada sacerdotal para preguntarnos en privado. ¿Con quién compararé a esta generación? A nosotros sus sacerdotes, Diáconos y Seminaristas. Ante esto, para no deprimirnos es bueno tener en cuenta el todo el capítulo 11 de este Evangelio en el cual: Jesús maldice las ciudades que no se convirtieron (Mt.11, 20-24) y agradece al Padre porque ha escondido estas cosas a los sabios y se las ha dado a conocer a los pequeños (Mt. 11,25-30).

2. Segundo, una parábola, que podríamos llamar la parábola de la incredulidad y de la indiferencia. "Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no hanllorado".

Dice el diccionario que la indiferencia, es el estado de ánimo en que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o un asunto determinado. Sobre este asunto los psicólogos, los filósofos y los maestros de espiritualidad entre otros han reflexionado mucho y le aplican dimensiones globales, "hablan de la globalización de la indiferencia", y la miran como generadora de violencia y enemiga de la paz, por eso el Papa desde el año 2015 dijo, nos urge cerrar las puertas a la indiferencia. Sólo así podremos reconocer a Dios "recostado en un pesebre y envuelto en pañales", solo así, podremos ver a "Lázaro tendido junto a la puerta y cubierto de llagas". Solo así podremos mirar a Jesús en el hermano hambriento, sediento, migrante, desnudo o enfermo. Tenemos que cerrar las puedas a la indiferencia pues se trata de una inmadurez y de una perversión, que no sólo se opone a la verdadera felicidad, sino que es un impedimento para alcanzar la salvación eterna (Mt. 25).

3. Tercero, una conclusión: "La sabiduría de Dios se justifica asimismo por sus obras", basta contemplar el misterio de la Navidad, Dios viene al encuentro del hombre y ocurre lo que volveremos a meditar en la navidad ya próxima: cuantos pastores lo reconocieron en la cueva de Belén, otros tienen miedo a un pobre Niño indefenso como Herodes, otros se resisten a darle posada, incluso, les molesta su simple presencia, y sin embargo, Jesús «siempre a otros aunque los suyos no lo reciban (Cfr. Jn 1,11). Recordemos que la negativa para reconocer a Dios en "el niño recostado en un pesebre y envuelto en pañales". tiene como telón de fondo la soberbia, no olvidemos que ella es la madre de la ceguera y la indiferencia, que impiden reconocer y servir a Dios en los hermanos. Necesitamos ubicarnos en el lugar de los pequeños para poder entender y acoger al Dios que se hace niño. A Él solo lo encontramos en la humildad de un "niño recostado en un pesebre y envuelto en pañales". Esta es la señal de ayer, de hoy y de siempre. "Este es el camino para escuchar tocar la flauta y bailar" o para "escuchar canciones tristes y llorar", es decir para salir de la indiferencia, para recuperar la empatía navideña, o mejor dicho para vivir con intensidad el misterio de la encarnación del Emanuel, del Dios con nosotros. Que la Santísima Virgen María, que logró transformar la cueva de Belén en la casa de Dios con unos cuantos pañales y una montaña de ternura, nos ayude aponer en orden nuestro ministerio sacerdotal y a preparar el nacimiento de Jesús en nuestro corazón. Que así sea.

 

+ Mons. Fidencio López Plaza.

V Obispo de la diócesis de San Andrés Tuxtla.

 

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