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SIETE CONSEJOS PARA TERMINAR EL AÑO 2018 Y COMENZAR EL AÑO 2019

 

 

Siete consejos para terminar el 2018 y comenzar el  año 2019

 

Hermanas y hermanos en nuestra Fe Católica.

Hermanas y hermanos de buena voluntad.

 

Dentro del contexto de la Navidad, terminamos un año y comenzamos otro, con la invitación de contemplar la figura de María, la madre de Dios y Reina de la paz. Si miramos con mirada contemplativa a la madre de Dios, y escuchamos su consejo: "Hagan lo que Él les diga", podremos tener la certeza y la garantía necesaria para recorrer el año nuevo que comienza, siendo instrumentos del amor y de la paz que vienen de Dios. En este sentido, les invito hermanas y hermanos a mirar y a dejarse mirar por el Niño Dios, por San José y por nuestra Madre Santísima; pues quien se mira y se siente amado y redimido, no puede más que mirar la grandeza del Señor y proclamar sus maravillas. Sobre esto les comparto humildemente 7 breves consejos para terminar el año 2018 y comenzar el año 2019.

 

1.-PRIMER CONSEJO: Mira tu cuerpo y mira a tu familia.

Al terminar un año y comenzar otro, es conveniente asumir el Misterio de la Encarnación, como principio de vida nueva. Recordemos que “lo que no se asume no se redime” (San Irineo). Es necesario sentir nuestro cuerpo, y sentirnos todos cuerpo de Cristo. En eso consiste “El Misterio del Verbo que se hizo carne” (Cf. L.1, 14), somos únicos e irrepetibles, somos originales. Cada partecita de nuestro cuerpo es divina, es maravillosa, es santa, cada familia es santa, y la Iglesia es Una, Santa, Católica, y Apostólica. Este es el misterio navideño que emerge sobre todo en estas fechas, y que subsiste a pesar de todo. Por eso hacemos fiesta, porque la Navidad es la fiesta del Emmanuel, del Dios con nosotros. El reto es claro, tenemos que reconocer y amar el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en nuestro cuerpo y luego en el cuerpo de los demás.

 

2.-SEGUNDO CONSEJO: Mira de abajo hacia arriba.

Al terminar un año y comenzar otro, es necesario aprender a mirar de abajo hacia arriba, para asombrarnos ante la grandeza de Dios y la grandeza de nuestros hermanos. Dice el papa Francisco: "Allí está la verdadera sanación, ya que el modo de relacionarnos con los demás que realmente nos sana en lugar de enfermarnos, es una fraternidad mística, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano, que sabe tolerar las molestias de la convivencia aferrándose al amor de Dios, que sabe abrir el corazón al amor divino para buscar la felicidad de los demás como la busca su Padre bueno" (Cf. EG. 91).

 

3.-TERCER CONSEJO: Mira la tierra (Humus).

Al terminar un año y comenzar otro, es necesario aprender a mirar la tierra para tomar conciencia de que sólo retornando a nuestro origen como seres humanos, hechos de barro, débiles y pecadores, podremos tener clara, la visión y la misión para la cual fuimos creados. De otro modo, corremos el riesgo de dar vueltas alrededor de nuestros propios pies y marearnos en un egoísmo narcisista, que corrompe y nos incapacita para ser gente de bien. Para reconocer a Dios en los hermanos hay que inclinarse.

 

4.-CUARTO CONSEJO: Mira hacia atrás.

Al terminar un año y comenzar otro, los cristianos tenemos necesidad de mirar hacia atrás, para agradecer y pedir perdón a Dios y a los demás. Solo quien ha experimentado el gozo del perdón y del amor de Dios y se ha sentido seducido por él, puede experimentar el gozo de perdonar y el gozo de la gratitud. Estas dos palabras coexisten y son propias del fin de año. No puede estar la una sin la otra. Solo los que se han sentido pecadores, y se han sentido perdonados, pueden ser instrumentos de perdón y de misericordia. De otra manera serán jueces implacables de los demás. Sólo los que han experimentado la grandeza y el amor de Dios son los que pueden decir gracias y ser mensajeros de buenas noticias y de Bienaventuranzas. De otra manera, de su boca sólo saldrá frustración y amargura.

 

5.-QUINTO CONSEJO: Mira al frente.

Al terminar un año y comenzar otro, necesitamos recrear la utopía de la tierra prometida, necesitamos recrear la utopía del cielo nuevo y la tierra nueva. Necesitamos recrear la esperanza que no defrauda. Una persona o una sociedad que ya no tienes sueños y no se orienta por utopías, escoge el camino de su decadencia y de su desaparición. Sin utopías no se puede alimentar la esperanza, sin esperanza ya no hay razones para vivir, y el desenlace fatal es la autodestrucción. La utopía nos hace caminar con rumbo y con sentido. Jamás alcanzaremos las estrellas, pero ¿que serían nuestras noches sin ellas? Son ellas las que alejan los fantasmas de la oscuridad y nos llenan de reverencia ante la grandeza y la majestad de un cielo estrellado. Necesitamos pues una utopía para la familia tan desgarrada, necesitamos recrear la utopía de un México, de un Veracruz, y de un San Andrés, con tanta hambre de justicia y de paz. Necesitamos soñar en el cielo nuevo y la tierra nueva que Jesús vino a hacer posible, por medio de su encarnación y su resurrección.

 

6.-SEXTO CONSEJO: Mira a tu alrededor.

Al terminar un año y comenzar otro, necesitamos mirar y servir a Dios en los hermanos, sobre todo en los más pobres y necesitados. Recordemos también que la auditoría final de nuestra vida, está diseñada en el capítulo 25 de San Mateo, y será definitoria para vivir eternamente en el cielo, que se vive desde el suelo, y que vamos pregustando, viviendo y practicando las obras de misericordia.

 

7.-SEPTIMO CONSEJO: Mirar y dejarse mirar por el Niño Dios, por San José y por nuestra Madre Santísima.

Al terminar un año y comenzar otro, es necesario caminar de las manos de María nuestra Madre. Es significativo que desde el siglo IV, la Iglesia, después de celebrar solemnemente el nacimiento del Salvador, nos proponga comenzar el año nuevo bajo la protección maternal de María, Madre del Salvador y Madre nuestra. María no es sólo Madre de Jesús. Es la Madre del Cristo total y la Madre de todos los creyentes. Es bueno que, al comenzar un año nuevo, lo hagamos elevando nuestros ojos hacia María. Ella nos enseñará a transformar el tiempo del “Kronos” que solo marca las horas, en un tiempo del “Kairos” lleno de oportunidades de luces y de estrellas. Con su cuidado y su ternura de madre, ella cuidará nuestra fe y nuestra esperanza, ella nos enseñará a amar con amor total.

Finalmente, les invito a inclinar la cabeza para recibir en la fe, la hermosa bendición con la que Dios bendice a sus hijos al comenzar el año: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda la paz» (Números 6, 24-26). Esta bendición de Dios será nueva cada día. El estará cerca de nosotros buscando siempre nuestro bien, Dios será la verdadera novedad del año que comienza. FELIZ AÑO NUEVO. Que así sea.

 

 

+ Fidencio López Plaza.

V. Obispo de San Andrés Tuxtla

31 de diciembre del año 2018.

 

 

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