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MENSAJE DE CUARESMA 2019

 

 

 MENSAJE DE CUARESMA Y PASCUA  2019.

+Fidencio López Plaza.

V Obispo de San Andrés Tuxtla

 

Hermanos Sacerdotes y Diáconos,

Hermanas de vida consagrada

Hermanas y hermanos fieles laicos.

 

Cada año comenzamos la cuaresma escuchando al profeta Joel, que nos manifiesta la esperanza, la paciencia y la alegría que Dios tiene con sus hijos. La esperanza porque "La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios", (Rm. 8,19); la paciencia porque el Señor una vez más nos dice: "Todavía es tiempo". "Conviértanse al Señor su Dios, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia”; y de alegría, porque "el Señor, -dice el profeta- se llenó de celos por su tierra y tuvo piedad de su pueblo (Jo. 2,12-18).

En este marco de Esperanza, de Paciencia y de alegría aprovechando el llamado englobante que el Papa Francisco nos hace a la conversión; teniendo en cuenta la centralidad del "VIERNES" durante la cuaresma en la vida de los cristianos católicos; y, sobre todo, la   centralidad de los domingos en las fiestas de pascua; los exhorto a vivir con especial intensidad este tiempo de gracia y bendición. 

Más concretamente, para esta cuaresma-pascua-pentecostés 2019, les invito a impulsar la Misión Permanente, con una Misión Intensiva en toda la Diócesis. Creemos que esta cuaresma y Pascua, serán una gran oportunidad para vivir la comunión y la Comunión diocesana, armonizando la gran riqueza, las fuerzas, experiencias, recursos e iniciativas pastorales que ya estamos realizando, y otras que podríamos emprender a nivel Parroquial y Diocesano en este sentido.

1.-LA ESPERANZA, porque "La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios", (Rm.8, 19).

Toda la creación está llamada a salir junto con nosotros de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Cfr. Rm. 8,21). Así, la Cuaresma es signo sacramental de la conversión, y la practica más intensa del ayuno, la oración y la limosna, adquieren la dimensión ecológica y social a la que el Papa nos invita reiteradamente.  

"Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de devorarlo todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. 

Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.

Dar limosna, para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir de amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad". (Francisco. Mensaje de cuaresma 2019).

2.-LA PACIENCIA, porque el Señor una vez más nos dice: "Todavía es tiempo". "Conviértanse al Señor su Dios, (Jo. 2,12-18). 

Teniendo en cuenta la centralidad del "VIERNES" durante la cuaresma en la vida de los cristianos católicos, les invito a renovar la vida en Cristo y en el Espíritu que recibimos como don y tarea el día de nuestro bautismo. Este camino que comienza con el bautismo, implica de manera condicionante, "renunciar a satanás, a todas sus obras y seducciones", implica también, una profesión de fe, "en Dios Padre Todopoderoso, en Jesucristo nuestro Señor y Salvador, en el Espíritu Santo Señor y Dador de vida, en la Santa Iglesia católica, en los Sacramentos, en la Santa y única Eucaristía, en la Comunión de los santos, en la resurrección de los muertos y en la vida de un mundo futuro". Con este motivo, como resultado del discernimiento realizado con el consejo presbiteral, les exhorto de manera especial, a instituir en este año y en adelante, el viernes primero de marzo, como el "DIA DIOCESANO DE LA EXPIACIÓN, RECONCILIACIÓN, PURIFICACIÓN Y PAZ". 

Para este día y para todos viernes de la cuaresma, les exhorto vehementemente, a incrementar con renovado entusiasmo las prácticas propias de la Cuaresma-Pascua-Pentecostés: a celebrar la Santa y única Eucaristía, a realizar celebraciones penitenciales que incluyan sacramento de la reconciliación,  a renovar las promesas bautismales, a practicar el ayuno, la oración y la limosna, a organizar asambleas de oración y visiteo misionero  en todas las parroquias, a rezar el viacrucis, a practicar sin cesar las obras de misericordia etc. 

3.- LA ALEGRIA, porque "el Señor -dice el profeta-, se llenó de celos por su tierra y tuvo piedad de su pueblo (Jo. 2,12-18). 

La alegría de sentirse amado y redimido no se puede ocultar, se comparte natural y espontáneamente, y también de manera organizada. Esto es lo que llamamos evangelizar, y esta es la principal y la única tarea de la Iglesia (Cfr. EN. 14). La Iglesia existe para evangelizar...y hoy dice el Papa Francisco: "Es vital que la Iglesia salga a anunciar el evangelio a todos, en todos los lugares, en todas ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo". De esta manera seremos conscientes de las graves consecuencias que implica la práctica de la superstición, brujerías y falsas creencias.  Decía Mons. Guillermo Ranzahuer de feliz memoria: "La principal causa que está en la base de esta situación es la falta de evangelización de la religiosidad popular", y entre el elenco de las 10 líneas pastorales que propone en su segunda carta pastoral, invitaba a "Hacer del  Kerigma y catequesis la principal preocupación en nuestras parroquias, grupos, movimientos y familias, mediante homilías, retiros, misiones etc."  Así,  queridos hermanos, la Cuaresma del Hijo de Dios que fue un entrar en el desierto de la creación herida, volverá a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original.

Para este fin, puede ayudarnos la propuesta de la misión intensiva que a continuación les anexo a este mensaje. Qué San Andrés Apóstol y la Santísima Virgen del Carmen nos acompañen en este camino Cuaresmal y Pascual correspondiente a este año 2019.

Dada en la Curia Diocesana de San Andrés Tuxtla Ver. a los diecinueve días del mes de febrero del año dos mil diecinueve.

 

+Fidencio López Plaza.

V Obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla Ver.

 

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