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Homilía de Mons. Fidencio López Plaza, desde la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe

 

CODIPACS/SAT

Cd. de México. 23 de julio de 2019.

 

"DESEO QUE ME LEVANTEN UNA CASITA SAGRADA" (Mt 7, 21-29). Peregrinación de la Diócesis de San Andrés Tuxtla Ver., Año 2019

 

Hermanos Sacerdotes, Diáconos y Seminaristas.

Hermanas y hermanos peregrinos de la Diócesis de San Andrés Tuxtla en Veracruz, de las diferentes Diócesis de México y otros países del mundo. Hermanas y hermanos todos en nuestra fe católica.

«Por gracia de Dios, ya estamos en la "Casita Sagrada" de la Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, del creador de las personas, el dueño de la cercanía...» Por gracia de Dios, ya hemos llegado a la meta de nuestra peregrinación, y estamos en el lugar y en uno de los momentos más bonitos y más apropiados, para sentarnos a los pies de nuestra querida Madre de Guadalupe y platicarle largamente, "acerca de lo que alegra y de lo que entristece a nuestras familias y a los hermanos de nuestras parroquias".

-En este sentido querida madrecita, te queremos platicar de la indignación y la impotencia de muchas familias de nuestra Diócesis, por tantos secuestros y desaparecidos; de la desintegración de nuestras familias y la falta de empleo y de oportunidades para nuestros jóvenes; de la delincuencia y de la sangre que corre por nuestros pueblos, del sufrimiento y de las lágrimas de los niños y los jóvenes, de los adultos y ancianos víctimas de la inseguridad, violencia y la impunidad que estamos viviendo en nuestro estado y en nuestra patria...

-Queremos contarte también, que la visita pastoral en nuestra Diócesis, nos ha ayudado a tomar conciencia, de que Dios visita a sus hijos todos los días y de muchos maneras, y que necesitamos manifestarnos como Iglesia en salida misionera.

-También queremos decirte que ya hemos celebrado el LX Aniversario de la Erección Canónica de nuestra Diócesis de San Andrés Tuxtla, que el Proyecto Global de Pastoral de la Conferencia del Episcopado Mexicano ha venido a reforzar nuestro proceso de evangelización y que ya hemos iniciando la Evaluación y Actualización de nuestro y Plan Diocesano de Pastoral. Todo esto ha venido a impulsar el entusiasmo misionero en nuestra Diócesis.

-Querernos decirte que en comunión con el Papa Francisco soñamos en una opción misionera capaz de transformarlo todo... soñamos en ser una Diócesis con todas sus parroquias y comunidades en estado de misión permanente...

Este sueño brota como nace y brota la vida en el hermoso Paraíso de la patria donde hemos nacido, donde la riqueza del agua y de la tierra, de nuestro pueblo y nuestra rica cultura, de nuestros sacerdotes y agentes de pastoral, son como un árbol de ondas raíces, con la marca del Santo Cristo Negro de Otatitlan, de San Andrés Apóstol y tu cariño de madre de Guadalupe y como Virgen del Carmen.

2. Por eso, ante esta crisis antropológico-cultural que estamos viviendo y que tiene raíces sociológicas y culturales muy profundas y complejas, queremos pedirte con humildad, que nos ayudes a revisar y a refundamentar los cimientos de la casa que estamos construyendo. Necesitamos preguntarnos sinceramente, si nuestras raíces cristianas católicas, tienen el cimiento sólido de la novedad del bautismo y la vida según el Evangelio (Cfr. EN 18), o si dependen solo de algunas costumbres y tradiciones, normas o prohibiciones, que se van desgastando y ya no alimentan ni convierten la vida de los bautizados (Cfr. DA 12).

En este contexto, vuelve a resonar el deseo de la Santísima Virgen de Guadalupe: "Deseo que me levanten una Casita Sagrada" donde se manifieste el consuelo materno de Dios, y la frescura de la Palabra de Jesucristo el Buen Pastor: "No todo el que diga ¡Señor, Señor! entrará el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo".

Su mensaje es contundente y de importancia decisiva: seguirlo, consiste en escuchar sus palabras y en ponerlas en práctica. Si no lo hacemos así, nuestra vida cristiana es una insensatez.

Sólo hay dos caminos: Entrar por la puerta estrecha o por la puerta ancha; sólo hay dos clases de profetas: los falsos y los verdaderos; sólo hay dos maneras de construir Ia casa: Sobre roca o sobre arena; sólo hay dos tipos de discípulos: Los que sólo dicen ¡Señor, Señor! y no hacen la voluntad de Dios, y los que escuchan la Palabra de Dios y ponen en práctica (Mt 7, 13-28).

No se puede edificar algo duradero de cualquier manera. Sólo hay dos modelos Como sensatos o insensatos. O como prudentes o necios. Estos dos estilos de vida son tan importantes y definitorios, que se convierten en la verificación fundamental para entrar al Reino o quedar fuera de él.

3. Los rasgos más sobresalientes del hombre prudente, que construyó su casa sobre roca, los describe San Mateo y el libro del Eclesiástico de la siguiente manera (C Mt.c.5.6. y 7; Ecl. 38, 25-39; 39,1-14 entre otros): 

-Asume las bienaventuranzas como las actitudes básicas del Reino y camino de verdadera felicidad, es luz del mundo y sal de la tierra sin vanagloria, vive en raizado profundamente en la vida de su pueblo, tiene ojos para ver y oídos para escuchar y manos para ayudar a sus hermanos. Es muy sensible a su grandeza y de su miseria, por eso es compasivo y misericordioso. Cuando él prudente habla, su palo lleva el peso de su vida interior, por eso sus palabras son portadoras de sabiduría porque la ley de Dios está en su corazón. Por eso cuando cae la lluvia, vienen torrentes, soplan los vientos y arremeten en su contra; su casa no cae por que esta cimentada sobre la roca.

4. Por el contrario, los rasgos más sobresalientes del hombre necio, que construyó sobre la arena, los describe Son Mateo y el Eclesiástico de la siguiente manera: • Es una persona de mirada miope, de corazón estrecho, es duro de oídos y de pues viendo no ve y oyendo no entiende. Va siempre de prisa y desconoce por completo el sentido de la gratuidad. Es autosuficiente, arrogante e insolente, habla para alagarse o si mismo. Es un hombre peleado con la rectitud, la verdad y lo autenticidad. Su necedad lo lleva al grado de mirar la existencia como si él fuera el autor incuestionable de la misma. No cree en las posibilidades de cambio, porque es declarado enemigo de la esperanza. Tan detestable es la necedad del necio a los ojos de Dios que libro del eclesiástico no dudo en declarar: "El luto de un muerto dura siete días, el de un necio toda la vida. No hables mucho con el insensato ni vayas con el fatuo; guárdate de él, no sea que tropiece y te salpique cuando se sacude; apártate de él y estarás tranquilo y no te irritará su locura. "¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿Cómo se llama? necio. Arena, sal, una bola de hierro se soportan mejor que un insensato" (Ecl. 22, 12-15).

Finalmente, les recuerdo que los cimientos de una casa no se miran, sin embargo, sin cimientos no hay casa. Por eso precisamente jamás hay que olvidar, que ante Jesús sólo hay dos maneras de construir: sobre la roca o sobre la arena. Esto lo sabe muy bien nuestra querida madre de Guadalupe, por eso su deseo principal fue la solicitud de construirle una casita sagrada donde se manifieste el consuelo materno de Dios. Con este propósito y con tu bendición querida Madre de Guadalupe regresemos a nuestras casas y nuestra Diócesis. Gracias por tanto amor.

Que asi sea.

 

+Fidencio López Plaza.

V Obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.

 

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