COMO SER UN LIDER JUVENIL Y NO MORIR EN EL INTENTO

Familia
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  • Un sabelotodo no es un líder, porque sin duda podrá dictar majestuosas charlas llenas de sabiduría, pero ¿quién sabe si su auditorio le escucha (si es que existe auditorio)?
  • Un político no es un líder, porque no se vale de su elocuencia y de la simpatía que muchos le tienen para llegar a sus muy particulares y egoístas intereses.
  • ¿Quién es un líder?

     

    Tras las descripciones anteriores, podemos notar algunas peculiaridades que un líder si tiene sobre su grupo y por tales peculiaridades, es posible, hacer que el grupo le siga.

     

    El líder es una persona que brinda amor, teniendo objetivos claros, concretos y directos, además de la capacidad de atraer la atención de los demás aun cuando sus palabras no sean majestuosas o rebuscadas, porque sabe decir las cosas en el momento indicado y que no tiene intenciones particulares sino que piensa en el bien común de quienes le siguen.

    El líder es aquel a quien todos siguen y que con o sin palabras logra mover a las personas hacia un objetivo, que las beneficia a sí mismas. Viene a mi mente el líder modelo: Cristo. Este hombre es capaz de mover millares de personas hacia un objetivo y aun no ha dejado de hacerlo.

     

    ¿Quién es un líder juvenil?

     

    La persona que logra dirigir a los jóvenes a un objetivo que mejore sus vidas cristianas y su comunión con Cristo. Esto logra hacerlo con amor, seguridad y sencillez.

    Un plan de trabajo necesita actividades y las actividades deben ser guiadas por el Espíritu Santo para que surtan efectos positivos. Algunas ideas que nos han funcionado y que tú puedes adaptar para las actividades juveniles son:

    1. Nunca avergüences a ningún joven en público. Si alguien hizo algo incorrecto y necesitas llamarle la atención, hazlo siempre en privado.
    2. En la reunión juvenil acomoda a los jóvenes en círculo, para que cada uno esté sentado "en primera fila".
    3. Trata que cada reunión sea distinta a las anteriores.
    4. Titula tus actividades con nombres creativos y llamativos.
    5. No invites a hermanos adultos que se encarguen de criticar las actitudes de los jóvenes, si has de invitarlos, asegúrate que sean personas adultas que apoyarán la actividad y que no harán sentir mal a los jóvenes.
    6. Toma en cuenta a cada joven en la reunión y llámales por su nombre.
    7. Haz publicidad, anuncia anticipadamente las reuniones juveniles en un cartel llamativo y si es posible, haz una invitación personalizada con el nombre de cada joven para la reunión de jóvenes.
    8. Sonríe siempre, no dejes que se noten tus problemas, toma un tiempo con Dios para relajarte y poner sobre Él tus cargas y luego ve a la reunión juvenil.
    9. Conversa con todos los que puedas antes y después de la reunión juvenil.

    10. Visita a quienes faltan si es posible.

    11. Apóyate en un par de jóvenes que tengan deseos de colaborar contigo y compárteles el objetivo que Dios te ha dado.

    12. Dirige tú la reunión, no permitas que el grupo la dirija, sin previa planificación.

    13. No permitas que tu reunión juvenil sea solo un sitio recreativo, sino además conviértelo en un momento de reflexión y ministración.

    A continuación te planteo varias actividades que puedes realizar con jóvenes:

     

    1. Debates. Fíjate en un tema que sea polémico para los jóvenes de tu iglesia, haz las consultas e investigaciones necesarias junto a un par de jóvenes que te colaboren y organiza un debate con distintos ponentes (de entre ellos, deben haber investigado previamente el tema), y dirige al grupo hacia una conclusión. Esto es realmente motivador.

    1. Foros. Invita a un par de predicadores que dominen el tema de tu interés para participar en un foro en una reunión juvenil y observa como se pone de interesante.
    2. Paseos. Organiza convivios en los que abunden los juegos y la convivencia entre ellos mismos, busca un lugar apartado y un momento para reflexionar.
    3. Videos. Organiza sesiones de videos, consigue un televisor grande, una video casetera y muéstrales una película de preferencia corta pero con mensaje sustancial.
    4. Tarde de Alabanza. Organiza una tarde de alabanza en tu comunidad y apóyate en todos los jóvenes que puedas para las distintas tareas que esto incluye.
    5. Dinámicas y juegos. Cuida que nunca falten juegos y dinámicas en las reuniones juveniles que ilustren el tema del cual quieres hablar con ellos, es como una introducción perfecta para la reflexión del día.
    6. Reuniones en las casas. Organiza pequeños devocionales en los hogares de los jóvenes con previa autorización de sus padres y del joven mismo, llevando contigo a todo el grupo juvenil. Puedes realizar dos o tres reuniones en una misma tarde.
    7. Vigilia. Organiza una vigilia juvenil, pero sin programa convencional, trata de que el tiempo pase de tal forma que no se note.
    8. Sketch. Organiza reuniones tipo "sketch" : Lee, investiga o inventa una situación que ilustre tu enseñanza y dramatízala junto a ellos.

    15 minutos máximo

    He aquí algunas ideas claves y muy importantes para meditar en la Palabra del Señor en una reunión juvenil, sin que los jóvenes se duerman:

    1. Nunca tardes más de quince minutos en la meditación. Lo de los quince minutos no es ley, pero trata de ser lo más breve, preciso y directo que se pueda. No quiero decirte que no son capaces de escuchar atentamente un sermón de mucho tiempo, pero para eso hace falta mucha motivación. Los jóvenes se parecen a los niños, es un arte mantenerlos quince minutos quietos.

    1. Usa una ilustración. A modo de introducción del mensaje cuenta siempre una pequeña historia que ilustre tu punto principal, verás como cautiva la atención de los jóvenes y en poco tiempo antes del plato fuerte, ellos saben que vas a hablar y quieren escuchar lo que sigue.
    2. Promueve el respeto en la meditación.  No permitas desórdenes a la hora de la reflexión, porque es el momento que el Espíritu Santo les hablará a ellos.
    3. Usa preguntas.  Intrígalos con una pregunta, plántales una duda y resuélvela en el momento de la reflexión, se llevarán el mensaje al corazón.
    4. No les leas, nárrales. Cuando tu sermón se base en una historia bíblica, no se las leas, lee en la Biblia el desenlace de la historia, pero cuéntales con carisma la historia, cautívalos, haz sobresalir los puntos curiosos de la historia, investiga datos que no se detallen en la escritura sobre esa historia y cuéntaselos, ponle sentimiento a la historia y ellos se grabarán el mensaje.

     

    Fuente: http://seminariodelbuenpastor.org/pjcweb.org/Taller_de_lideres_cursos.htm

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