Celebran al Cardenal Rivera Carrera sus 50 años sacerdotales en la Catedral de México

Noticiero Arnmultimedios
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Domingo, 03 de julio de 2016

 

“Hoy celebramos cincuenta años de aquella imposición de manos que nos transformaron y nos enviaron a la Misión, lo celebramos en esta grandiosa y bellísima Catedral que por siglos ha sido centro de la Misión confiada por Cristo y que en otros tiempos llegó hasta las Filipinas”

El Cabildo Metropolitano de la Catedral de México felicitó al Cardenal Norberto Rivera Carrera por sus 50 años sacerdotales, durante la Santa Misa de las 12:00 horas, que fue presidida por el Arzobispo de México.

Durante la homilía, el Cardenal Rivera Carrera recordó que el Papa Paulo VI, el 3 de julio de 1966, “decidido ordenar 72 Sacerdotes para enviarnos a Evangelizar en América Latina., la mayor parte de los ordenados eran de Europa, Estados Unidos y Canadá y otros pertenecientes a la misma América Latina y que estábamos en Roma para prepararnos precisamente para el Ministerio Sacerdotal.” 

“Hoy celebramos cincuenta años de aquella imposición de manos que nos transformaron y nos enviaron a la Misión, lo celebramos en esta grandiosa y bellísima Catedral que por siglos ha sido centro de la Misión confiada por Cristo y que en otros tiempos llegó hasta las Filipinas”, dijo. 

Luego señaló: “Amados hermanos: muchas gracias por acompañarme en estos cincuenta años de vida sacerdotal.  Ayúdenme a dar Gracias a Dios por haberme elegido sin mérito alguno y sin tener la capacidad para tan gran Misión. Desde lo más profundo de mi ser pido perdón al Señor y a su Pueblo Santo por mis debilidades y pecados y por mis omisiones y frialdades. Y juntos imploremos al Señor para que siga haciendo maravillas con los dos panes y cinco peces que desde nuestra pequeñez le podemos ofrecer.” 

Al explicar el Evangelio, el Cardenal Rivera Carrera habló de aquellos 72 que envió Jesús a predicar la Buena Nueva: “Si queremos ser dignos sucesores de aquellos discípulos, seamos constructores de paz y no de violencia, promotores de salud y no de muerte, propagadores del Reino de Dios y no de ideologías.” 

“La misión de curar a los enfermos tiene páginas gloriosas en nuestra Iglesia de México –Tenochtitlan, ahí están como testigos elocuentes los edificios de los primeros hospitales, ahí están las numerosas órdenes y congregaciones que recibieron de Dios ese carisma de atender a los enfermos, ahí están los millares de cristianos que en sus propios hogares, y fuera de ellos, continuamente han estado al lado de enfermos y moribundos”.  

“El deber de sanar sigue gravitando con fuerza sobre los que nos decimos seguidores de Cristo y que continuamente resuena en esta Catedral. Ahora se trata de curar las llagas del cuerpo social, de rehacer el tejido social: de luchar contra el hambre y la pobreza extrema que sufren tantos hermanos nuestros, de buscar remedio para las epidemias que todavía se ceban sobre la parte más débil de nuestra sociedad, de luchar contra el analfabetismo, indigno de personas libres; de cubrir la desnudez de los que no tienen vestidos ni techo;  de darles calor de hogar a todos los niños de la calle y de las coladeras, fruto de la irresponsabilidad, de la ignorancia y de los egoísmos.”

 

 

Fuente: http://www.siame.mx/

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