¡Está prohibido esparcir las cenizas de nuestros difuntos!

Noticiero Arnmultimedios
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1. La nueva Instrucción sobre sepultura de difuntos y conservación de cenizas nos recuerda que desde 1963 la Iglesia permite la cremación, siempre y cuando en el acto no haya “negación de los dogmas cristianos”; sin embargo, en la práctica han surgido ideas contrarias a la fe de la Iglesia, lo que hace necesario reafirmar la doctrina con este nuevo documento.

 

2. El texto nos recuerda que, por la muerte, el alma se separa del cuerpo, pero en la resurrección Dios devolverá la vida incorruptible a nuestro cuerpo transformado, reuniéndolo con nuestra alma. Por ello, la Iglesia recomienda que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en cementerios u otros lugares sagrados. 

 

3. Con la sepultura –añade– la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo y de la persona humana. Por lo tanto, no permite ritos que impliquen conceptos erróneos de la muerte; por ejemplo, considerar que ésta es la anulación definitiva de la persona, o un momento de fusión con la madre naturaleza o con el universo, o una etapa en el proceso de re-encarnación o la liberación de la “prisión” del cuerpo.

 

4. El documento insiste en que la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos; sin embargo, aclara que la cremación no está prohibida. No obstante, señala que si se opta por este procedimiento, las cenizas deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio, en una iglesia o en un área dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente. 

 

5. Nos dice que la conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. Así, además, se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas.

 

6. Por las razones mencionadas anteriormente –precisa– no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar. Sólo en casos excepcionales, el Obispo puede conceder el un permiso para ello. Las cenizas, sin embargo, no pueden ser divididas entre los diferentes núcleos familiares y se les debe asegurar respeto y condiciones adecuadas de conservación.

 

7. También deja en claro que no está permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o convertir las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación.

 

8. Finalmente, la Congregación para la Doctrina de la Fe reitera que en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho.

 

 

Fuente: http://www.siame.mx/apps/info/p/?a=15634&z=32

 

 

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