Tips para empezar el año en familia y de la mano de Dios

Familia
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Otra forma es rezando en familia. Cuando lo hacemos nos comunicarnos con Dios y platicamos de cualquier tema. Si tus hijos te observan rezar, seguirán tu ejemplo. Pueden hacer una oración cuando empiezan el día, de camino a la escuela; agradecer por los alimentos a la hora de comer; dar gracias por el día que terminó y pedir a Dios por los demás; enseñarles a ser devotos a la Virgen María rezando el Rosario juntos, o si son muy pequeños, enseñarles a decirle: “Mamá, te quiero”. 

Existen muchas formas divertidas de acercar a nuestra familia a Dios. Por ejemplo: Si son niños pequeños, hacer o comprar un memorama de santos o colorear el dibujo de un santo una vez por semana, con la finalidad de despertar su curiosidad y ayudarlos a aprender sobre la vida del santo. Si tus hijos son adolescentes o adultos, pueden asistir a retiros o leer libros que les ayuden a crecer en la fe.  

También pueden ver películas de santos para cada edad o les puedes platicar sobre ellos. De esta manera tendrán modelos a seguir. Otra manera de estar cerca de Dios en familia es leer la Palabra de Dios. Pueden meditar sobre un Evangelio cada semana y platicar sobre lo que significa para cada uno. 

Sin embargo, la columna vertebral debe ser la vida sacramental. Eso es lo que los sostiene ya que, con ayuda de Dios, es como podrán ser mejores y reaccionar de la mejor forma ante cualquier situación que se les presente. 

Otro ejercicio muy bueno es hacer recuento de las bendiciones que reciben de Dios. Por ejemplo, pueden agradecer a Dios por la vida, por el amor, por el trabajo, por la salud, porque los hijos empiezan o terminan otro año escolar, etc. Si pasan por un momento difícil o triste, en familia tendrán apoyo y compañía. 

Como se mencionó anteriormente, cada una de estas actividades se deben escoger y adaptar de acuerdo con la edad de los hijos, y también dependerá de la creatividad de cada uno de ustedes para enseñarles la fe. Existen varios recursos cuando buscamos el apoyo de un sacerdote, en libros religiosos, en internet y en redes sociales. 

Al educar a nuestros hijos también es importante la práctica de las virtudes o valores. Éstos son hábitos buenos que nos hacen mejores personas y nos acercan más a Dios en lo cotidiano. Algunos valores que nos ayudan son la libertad, la valentía, el amor, la ternura y la paciencia. ¿Por qué? Porque como dijo el Papa Francisco, la vida no se construye en un laboratorio, se hace en la realidad. Incluso, recordemos que Cristo recibió una educación familiar. 

Por último, seas mamá, papá, hija o hijo, personalmente puedes realizar periódicamente el ejercicio de reflexionar sobre cómo puedes ser mejor con tu familia, cómo pueden ayudarse mutuamente y crecer. Y si también quieres crecer en la relación con tu esposo o esposa, pueden realizar algunas de las actividades que se mencionaron anteriormente en pareja. Si Mu matrimonio tiene cimientos sólidos en Cristo, su familia también los tendrá.

Es importante recordar que cuando apliquemos esto en nuestra familia, siempre debe ser dentro de un diálogo con nuestros hijos en el que, como dice el Papa Francisco, exista un encuentro de la mente y el corazón. En la Carta a los Corintios (13, 4-7) se menciona que “el amor es paciente, es servicial”. Si tenemos estas palabras en mente, siempre estaremos dispuestos a crecer en el amor como familia. 

 

 

 

Fuente: http://www.siame.mx/

 

 

 

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